Tiene una particular selección manual muy rigurosa donde se descartan todas las bayas que no estén dentro de los parámetros ya sea por rotura, ataque de algún pájaro o escaldadura. También se selecciona y descarta toda baya menor a 7 mm .Esto lo hace un producto muy homogéneo en tanto tamaño, con bayas de bien tamaño y calidad.
Nuestro enebro no empieza en la planta, empieza en el ecosistema. En la interacción entre factores bióticos y abióticos, el suelo, sus microorganismos, su materia orgánica, aportada por la flora autóctona e introducida, el agua nival, los zorros, liebres, jabalíes, pájaros y nuestras plantas. Todo esto aporta fertilidad y un sustrato necesario para que nuestras plantas se desarrollen sanas, productivas y con un perfil aromático único.
Cosecha
La cosecha se realiza anualmente una vez que el enebro llegó a su momento oportuno de cosecha, que se corresponde con el momento de mayor concentración de aceites esenciales. Cabe destacar la peculiaridad de sus gálbulos, que demoran en madurar 18 meses y se pueden encontrar en una misma planta sus dos estados, el inmaduro y el maduro.
Limpieza
Esta etapa ,actualmente mecanizada, consiste en eliminar todas las hojas secas, ramas y cualquier resto vegetal distinto a los gálbulos o bayas que haya caído al momento de cosechar. También se descartan el 98% de las bayas verdes que son de menor tamaño.
Selección Manual
Se realiza con cuidado, paciencia y buen criterio eliminando el 2% de bayas verdes que no fueron eliminadas en la limpieza por ser de mayor tamaño. También se eliminan bayas anómalas, que puedan estar comidas, dañadas u otro.
Estacionado
A la sombra, a temperaturas menores a los 35°C, disminuyendo al máximo la pérdida de aromas y calidad, estacionamos nuestro enebro para evitar desarrollo microbiano indeseable.